Carrión Jam

Yo soy un funcionario al que le duelen los huesos -vejez- pero no la cabeza. Un funcionario del Ministerio de Justicia del Gobierno Español que desempeña su trabajo en el World Trade Center de Nueva York, torre Sur. Nuestra función, encomendada por Budd Spencer es llevar a cabo el proyecto “Mutherfucker”, consistente en llevar los canales de Copenhague a Manhattan y así popularizar la felicidad y la cerveza. Mi jefa es una calagurritana, de Calahorra (Provincia de Z.) que es rubia. Dorada. Platino. Aunque en realidad es morena, con una negritud destacada en un pelo teñido para gustar a Wall Street. (Y a mi). Mi jefa viene con sus ojos verdes, qué verde por Dios, y me dice cosas inmensas a mi. Yo le gusto a mi jefa. Mucho. Ayer, 11 de septiembre de 2.001, hicimos el amor en la azotea de la torre Sur (acceso restringido) todo el día toda la tarde. Mi jefa siente atracción por mi exuberancia, mi despertar al mundo mi juventud -tengo 15 años-, y mi falda de colegiala, mi bigote, mis bragas de flores. Le gusta reseguir la cicatriz de mi torso, la que me hice en la mili, la segunda vez. Mi jefa se llama Mariano Nuño, con su pollón grandioso – 850 gramos de carne que se yergue como estandarte- me viene con sus ojos verdes y me habla de la primavera. Ella me llama Spring. Me susurra siempre -Tu boca mi perdición
ahora que llega como
los párdados
guillotinas
resultaremos heridos
en su naufragio iluminado
gritaré tu nombre
en andenes
arrastrado y herido
la alergia lo de menos
apartado de esa manera
que me gusta sólo
a veces- Eso me susurra y me habla de mi segunda vagina, el fulgor en sus adentros, -la mera boca del infierno- que ofrece salvación y abismos varios.
Ayer 11 de septiembre- so fucking special- el mundo, Ny, New Jersey, bajo nosotros, con nuestra torsión de cuerpos a 110 metros de la muerte, nos amábamos con asepsia, sin mirarnos, dejando a oscuras Manhattan, un pequeño desastre animal. Cuando no funcionábamos invocábamos a mi padre, (que como yo, murió sin descendencia) y en sus tetas voluminosas, amasar pan sobre abdómenes.
Hoy, 12 de septiembre de 2.001, desde Tribeca vendrá mi jefa, Mariano, con su rubio. Dorado. Platino. Con su negritud en el cielo y en la tierra hágase su voluntad. Y mostrará su lengua que es como una vía T que al mostrarse me abre de piernas sin más dilación que la primavera y su asentamiento.

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